DIFUSION DE TELEVISION

LA LEY 680 DE 2001 NO CREA UNA NUEVA LIMITACIÓN O EXCEPCIÓN A LOS DERECHOS DE AUTOR El Derecho de Autor regula un tipo especial de propiedad proveniente del intelecto humano (genéricamente conocida como Obra), y sus Derechos Conexos las potestades legales que tienen algunas personas que colaboran en la puesta a disposición al público de dichas Obras. Estos derechos generan un monopolio legal de explotación exclusiva a favor de los titulares de los respectivos Derechos Patrimoniales Autorales o Conexos y que a su vez son de carácter fundamental (Declaración Universal de los Derechos Humanos; Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; T-15 de 28 de mayo de 1992). Sin embargo, el decantamiento de varios sucesos históricos expusieron a la sociedad, en palabras de la Corte Constitucional “la tensión que existe entre el interés privado y el interés público” (C-334 de 12 de agosto de 1993) por dichos derechos de explotación exclusiva, por lo que se originó la institución de las Limitaciones y Excepciones al Derecho de Autor. Por medio de dicha institución se excluye de protección (i) determinadas categorías de Obras (i.e.: leyes) y (ii) algunas formas de explotación de las Obras (i.e.: derecho de cita); y además se crean unas licencias obligatorias (i.e.: comunicación pública de fonograma). Aun cuando son varias las controversias por la aplicación práctica de las Limitaciones y Excepciones al Derecho de Autor –a manera de ejemplo lo que sucede con los conceptos de copia privada y copia personal en el ambiente digital- su sustento filosófico radica en los mismos principios de la justicia, los cuales se reflejan en la “Prueba del Criterio Triple” del Convenio de Berna de 1886. Establece dicho Convenio en su Artículo 9.2. –“Prueba del Triple Criterio”- la facultad que tienen los Estados miembros de permitir la reproducción de obras siempre y cuando concurran las siguientes tres condiciones: (i) sea en casos especiales (lo que ha originado que algunas personas consideren que las Limitaciones y Excepciones son taxativas); (ii) no se afecte la normal explotación de la Obra; y (iii) no se le cause un perjuicio injustificado a los intereses legítimos del autor o el titular de los Derechos Patrimoniales. Aun cuando la norma habla tan solo de la reproducción, tanto la doctrina como las mismas legislaciones han aceptado la ideología de esta prueba como el “marco general” para todas las Limitaciones y Excepciones, tal como puede ser constatado por ejemplo de la lectura del Artículo 21 de la Decisión 351 de 1993, el Artículo 10 del tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor y el Artículo 16 del Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas. Así las cosas, no es viable afirmar que por medio del Artículo 11 de la Ley 680 de 2001, el cual establece “Los operadores de Televisión por Suscripción deberán garantizar sin costo alguno a los suscriptores la recepción de los canales colombianos de televisión abierta de carácter nacional, regional y municipal que se sintonicen en VHF, UHF o vía satelital en área de cubrimiento únicamente. Sin embargo, la transmisión de canales locales por parte de los operadores de Televisión por Suscripción estará condicionada a la capacidad técnica del operador”, se generá una limitación o excepción a los Derechos de Autor o mejor a su Derechos Conexos y concretamente a los derechos de los Organismos de Radiodifusión. El hacerlo, sería desconocer los derechos sobre la propiedad privada (fundamento de la moderna democracia liberal), y por supuesto transgredir normas de mayor jerarquía (Convenio de Berna, Convenio de Roma, ADPIC y Decisión 351, entre otras), violando varios tratados internacionales (pacta sunt servanda) al establecer una excepción causante de graves perjuicios económicos para los titulares de Derechos Patrimoniales Autorales y Conexos. Dicho artículo impone una obligación –la cual por supuesto en su cumplimiento debe observar y respetar las leyes y derechos vigentes- más no un derecho a favor de los operadores de televisión por suscripción de poder desconocer derechos legalmente adquiridos. El mencionado artículo impone a los operadores de televisión por suscripción la obligación de garantizar, sin costo alguno para sus usuarios (tal como lo establecen las normas del sistema financiero con las rifas y premios para sus usuarios), la recepción de las señales de los canales de televisión abierta de carácter nacional regional y municipal, más no está autorizándolos para realizar emisiones o reemisiones de las mismas. La diferenciación entre los conceptos de recepción, emisión y reemisión es fundamental para un cabal entendimiento del artículo 11 de la Ley 680 (los conceptos de emisión y reemisión los encontramos dentro de la normatividad colombiana de Derechos de Autor y Derechos Conexos) y así impedir violaciones a la Propiedad Intelectual. El mencionado artículo, en su parte final, condicionada la posibilidad de que los operadores de televisión por suscripción transmitan las señales de acuerdo a sus capacidades técnicas, que en cualquier caso debe respetar los derechos que recaigan sobre Propiedad Intelectual. La recepción es consecuencia de una emisión, más no es necesario que los operadores de televisión por suscripción realicen reemisiones o incluso emisiones de los canales de televisión abierta para garantizar la recepción de éstas a sus suscriptores, puesto que existen otros mecanismos técnicos que lo permiten. En caso de que los operadores de televisión por suscripción deseen realizar reemisiones o fijaciones (para su posterior emisión) de las señales emitidas por la televisión abierta, deberán respetar los derechos de Propiedad Intelectual que se encuentren limitados por su titular para su respectiva reemisión o emisión. Por lo tanto no es viable afirmar que el Artículo 11 de la Ley 680 crea una nueva Limitación o Excepción al Derecho de Autor o sus Derechos Conexos, puesto que como dijo la Dirección Nacional de Derecho de Autor en concepto del 29 de enero de 2004 “ningún tipo de Organismo de Radiodifusión podría prescindir de la autorización necesaria al momento de transmitir cualquier clase de obra, invocando para tal fin alguna de las limitaciones consagradas en el régimen Comunitario”, lo cual por supuesto es también aplicable al caso concreto aun cuándo estamos refriéndonos a uno de los Derechos Conexos existentes. No hay que olvidar que es la industria del Copyright la que hoy por hoy más impacta en el PIB de la mayoría de los países desarrollados, incluso por encima de industrias como la petrolera, automotriz, aeroespacial y farmacéutica. Este importante impacto económico ha hecho que la Propiedad Intelectual sea central en las negociaciones comerciales internacionales al igual que la observancia y cumplimiento de las leyes que lo protegen. Colombia no puede dar cabida a ser un país violatorio de los derechos de Propiedad Intelectual, pues como dijo Satanowsky “la medida en que ese derecho (intelectual) es respetado, nos da la tónica de la cultura de un pueblo y del sentido democrático de sus gobernantes”. Por: Santiago Márquez

Leave a Reply